"Feliz año nuevo, Danny... ¿tendrás por ahí alguna oración que sirva para iniciar bien este año?", me pidió una amiga de la Facultad de Derecho
Hay muchas oraciones que pueden hacerse, le contesté, pero lo más importante es empezar temprano, porque es cuando se puede aprovechar el silencio del alma y del mundo. Después ya no tendrá calma para platicar a gusto con Dios. Vendrán las preocupaciones del día, el quehacer, los compromisos y los mil pendientes de cada día. Por eso, nunca dudemos en arrancarle a nuestro sueño reparador un ratito de oración en esa tranquilidad de la mañana.
Pero bueno, y... ¿el nuevo año qué? Si empiezas bien con tu oración este año y te propones hacerlo cada mañana, será mil veces mejor y tendrás la buena disposición de entrar en un diálogo profundo con Dios, que hoy, en este inicio del 2010, te presenta una página en blanco.
Dios nunca pondrá ante tus ojos una agenda con trabajos y quehaceres donde todo ya lo tenga previsto. Dios te presenta un nuevo reto, esa página en blanco para que la firmes con la confianza y buena fe de que Dios irá escribiendo contigo y a través de ti todas aquellas maravillas que Él te regala en tu diario caminar. Por eso es importante darle un sí pleno, un sí confiado a Dios.
Con tu sí a este nuevo año, con tu sí cada mañana, aceptas a ese Dios imprevisto e improvisador. Le concedes libertad de acción para que te sorprenda y te declaras disponible para seguir el camino inspirador del Espíritu Santo.
Encontrarás tropiezos, dificultades, contratiempos, injusticias, pleitos, crisis, problemas, sintiéndote muchas veces impotente, pero en todo encontrarás el hermoso diseño que Dios te tiene reservado para que seas mejor y vivas la santidad en tu diario caminar, respondiendo así a tu fe, en la esperanza cierta que Dios se aprovecha positivamente de tu sí confiado en su infinita misericordia.
Dios tiene fe en ti, déjate guiar por Él, refuerza y persevera en tu oración tempranera y ábrele tu corazón a sus bendiciones para este 2010.
De corazón les deseo un feliz Año Nuevo a ustedes y sus familias, y que la Virgen María, Reina de la Paz, nos guíe hoy y siempre.
Tu me compartes tu tiempo yo te comparto mi mundo.
Bye
